EL ADELANTADO La cruz procesional regresa a la iglesia una vez restaurada

09.12.2014 23:31
La cruz procesional regresa a la iglesia una vez restaurada
Se han repuesto unas sesenta piezas diferentes que se habían ido perdiendo.
Álvaro Pinela - Armuña | 08/12/2014
 
 
 
 
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  En la imagen de archivo, la iglesia parroquial que ya acoge desde la semana pasada la joya restaurada. / Álvaro Pinela

Hace unos días ha regresado a la parroquia uno de los ornamentos religiosos más identificativos de la iglesia, la cruz parroquial de Armuña. Una pieza que ha sido restaurada en los talleres de los Hijos de Camilo Meneses, Orfebres Restauradores.
En la intervención han tenido que reponer sesenta piezas diferentes que se habían ido perdiendo con el tiempo, según explica el historiador Alberto Herreras, quien, entre otras actuaciones realizadas, señala que “se han eliminado restos de estaño, sustituido piezas y clavos de hierro por las mismas en plata, además de limpiar, sanear, pulir y abrillantar toda la pieza, y reponer el baño de oro que faltaba en todas las figuras sobredoradas”. El coste total de la intervención ha sido de unos 14.00 euros, que ha sido asumido completamente por la parroquia.
Los trabajos sobre esta joya artística han servido para sacar a la luz detalles que hasta ahora habían pasado desapercibidos por permanecer ocultos. “Dos inscripciones del autor de la pieza, el platero Diego de Olmedo, magnífico artífice del oficio en Segovia en el siglo XVI, donde dice ser su autor y dos años, 1595 en el mástil y 1596 en uno de los plafones centrales de la cruz”, afirma Herreras. El resultado de la restauración ha sido calificado de “excelente” por el vecindario; de hecho, está considerada como una de las mejores cruces procesionales de la Diócesis de Segovia.
En la última década del siglo XVI se hizo la cruz procesional de plata. La licencia se consiguió en 1593. Se aprovechó la plata de otra cruz procesional anterior. La nueva cruz se entregó en 1597, con un coste de 1.715 reales. Pero según los archivos eclesiásticos, el platero Diego de Olmedo reclamó una deuda que la iglesia negó, y que finalmente, mediante pleito y mandamiento judicial, ganó el artista,obteniendo tres ducados más, además de los gastos que originó. La cruz sigue el canon gótico pero con una temática ornamental renacentista.
Esmeralda Arnaez, en su estudio sobre la orfebrería religiosa en Segovia, describe así la pieza: “Se compone de tubo de enmangar hexagonal, manzana gótica con capillas de esculturas de apóstoles fundidas en plata sobredorada, San Bartolomé, San Pedro, San Andrés, San Juan, Santiago, San Pablo, y sobrecapillas lisas. Brazos con decoración renacentista, trilóbulos con medallones lisos, plaquetas con San Juan evangelista y la Magdalena en el vertical, San Juan y Virgen en el horizontal de anverso; en reverso, pelícano, San Mateo, San Lucas y San Marcos. Panel central cuadrangular liso, Cristo en anverso; en reverso, la ciudad de Jerusalén amurallada, sol y luna.

 

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